Las formas visibles de un tejido vivo
De la personalidad a la esencia «A todo esfuerzo lo cubre algún tipo de defecto, tal como al fuego lo cubre el humo. Por consiguiente, uno no debe abandonar el trabajo que nace de su naturaleza, ¡oh, hijo de Kuntī!, ni siquiera si el mismo está plagado de defectos.» — Bhagavad Gītā Quizá el viaje de la personalidad a la esencia no consista en convertirnos en alguien diferente. Quizá consista, sencillamente, en aprender a mirar de otra manera . La personalidad necesita un mundo hecho de objetos. Nombra, clasifica, compara y fija. Dice: "yo", "tú", "esto", "aquello". Necesita reconocer formas estables para poder orientarse en la complejidad de la experiencia. La esencia, en cambio, comienza a descubrir que toda forma participa de algo mucho más amplio que ella misma . Asume las formas y las contempla como expresiones transitorias de un tejido vivo. Vivimos rodeados de objetos. Nombramos árboles, personas, montañas, ríos, ideas, emociones e inclus...