El Arte de Ser Raíz

"He aquí mi secreto, que no puede ser más simple : sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos."

El Principito

"En la naturaleza de la Puerta 32 siempre está incorporado el reconocimiento de que lo único que realmente perdura es “el cambio”, se refiere al proceso evolutivo." 

Ra Uru Hu

“Los símbolos son algo que se ha vuelto cercano y obvio para mí. Ahora los busco y los encuentro en todas las cosas.”

Olga Fröbe-Kapteyn

 

Hay momentos en que la vida nos pide bajar el ritmo,
escuchar —sin prisa— lo que sostiene todo lo visible.
De esa escucha nació El Arte de Ser Raíz:
un espacio para cuidar lo esencial de la vida familiar
y recordar que todo crecimiento verdadero empieza bajo tierra.

Este espacio es una colaboración viva junto a Hayat’s Chocolate Factory, la escuela donde late una comunidad de familias y niños que inspiran cada paso de este proyecto.
De ese latido cotidiano nació la necesidad de un lugar común: un territorio donde la conciencia y la vida diaria pudieran encontrarse con sencillez.

El viernes 17 de octubre abrimos este camino con una conversación sencilla.
Mas que una charla fue un acto de presencia compartida.
Mientras hablábamos, muchos sentimos que algo más amplio nos respiraba,
una corriente sutil que unía nuestras voces y nuestros silencios.

La radiación solar de fondo traía un mensaje: cuidar lo que merece continuar.
En el lenguaje del Diseño Humano, la Puerta 32, línea 5Flexibilidad. La fácil adaptación a las circunstancias. La preservación responsable.

O, dicho con palabras de tierra: 

Honrar la raíz, sostener lo valioso, y dejar que lo que cumplió su ciclo se transforme en abono.

No se trata de creer, sino de escuchar.
Aquella imagen nos recordó que la vida se renueva cuando es honrada.


Honrar lo que nos sostiene

Las palabras no son jaulas, son alas cuando se encarnan:
puentes leves entre el latido y la raíz invisible que nos sostiene.

En un tiempo en que los algoritmos imitan el pensamiento,
recordar la raíz es un acto de lucidez y de amor.
Lewis Mumford lo expresó con claridad:
“Una de las funciones de la inteligencia es tener en cuenta los peligros de fiarse sólo de la inteligencia.”

El peligro no está en la máquina,
sino en el alma que olvida respirar.
La mecanización comienza cuando el gesto pierde presencia.
D. T. Suzuki lo enseñaba así: "Lo que temo es que el uso de ese instrumento me haga pensar solo en la máquina. La preocupación por las máquinas crea en uno el hábito de la indolencia y la pereza."

Cuando delegamos la presencia en el mecanismo, el pensamiento deja de brotar del corazón.

El arte de ser raíz nace para cuidar el espíritu:
porque la inteligencia sin alma analiza, pero no comprende;
predice, pero no escucha.
Y no hay crecimiento verdadero sin escucha.

Ser raíz es inclinarse ante lo que no se anuncia,
sentir la vibración de lo que nos ha traído hasta aquí
y dejar que el misterio nos respire.
Es abrazar la impermanencia,
reconocerse ola y mar, forma y fondo,
y callar lo innecesario para oír lo eterno.


Lo que sembramos

Autoconocimiento en familia.
Antes que técnicas, es preciso cultivar la mirada: aprender a vernos con amabilidad,
para acompañar sin juicio y crecer juntos.

Presencia que nutre.
Pequeñas pausas, una respiración profunda,
el gesto sencillo que cambia el tono del día.

Vínculos con continuidad.
Cuidar lo que merece permanecer
y dejar que lo que cumplió su ciclo se vuelva aprendizaje vivo.

Nada esencial fracasa: todo se transforma.
En esa certeza, la confianza hunde sus raíces.


Semillas de cambio

En noviembre abrimos Semillas de cambio,
un espacio para seguir cultivando lo sembrado:
mapas que orientan sin encasillar,
rituales sencillos de raíz,
ternura hacia uno mismo.

Herramientas pequeñas, vivas, sostenidas.
Lo mínimo que, repetido con cariño,
se convierte en raíz.


Una invitación

Si estuviste en el primer encuentro, te damos las gracias por ser parte de esta tierra fértil.
Aún así sigues a tiempo de unirte.
Trae tu pregunta, tu experiencia, tu cansancio si se presenta.
Aquí se viene como se está: la raíz sostiene sin exigencias.

Ser raíz es recordar lo esencial
y cuidarlo en los gestos simples de cada día.
Es mantener viva la parte de nosotros que no puede ser programada:
la ternura, la presencia, la respiración del alma.

Cuando una raíz despierta,
el bosque entero vuelve a respirar.

“Es el amor lo que crea la vida. La vida no puede sostenerse sin amor.” 

― Daisetsu Teitaro Suzuki. 


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