De la esencia a la personalidad

Hace unos días sostenía a mi hijo piel con piel sobre mi pecho

Su cabeza descansaba a la altura de mi corazón

Permanecimos así durante largo rato

Respirando

No recuerdo haber pensado nada

El peso de su cuerpo

El calor

La respiración

Y un silencio que las palabras no aciertan a esbozar


A veces abre sus brazos

También sus manos

Sus palmas quedan orientadas hacia el mundo

Como si estuviera recibiendo algo grande

O entregándose a ello

No lo sé


Sus ojos se encuentran con los míos

Y, durante unos instantes, desaparece la necesidad de nombrar


Cuando llora, un pequeño temblor aparece en su barbilla

Lo tomo en brazos

Respiro

Susurro cerca de sus oídos

Espero

Poco a poco el llanto encuentra su propio cauce


En la noche observo su expresión mientras duerme

Descubro una riqueza ahí que me deslumbra

Algo que no sé explicar

Tampoco quiero hacerlo


Los días pasan

Llegan nuevos gestos

Nuevos sonidos

Nuevas expresiones

La personalidad empieza a brotar 

La vida continúa


A veces, mientras lo contemplo, aparece una pregunta

No sé de dónde viene

Ni hacia dónde apunta

Simplemente aparece

¿Quién sería yo si nunca hubiera olvidado esto?


Adén duerme

Su respiración sigue un ritmo lento

Permanezco a su lado

Escuchando

Como quien escucha llover sobre un bosque que apenas empezó a nacer 


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