Oda al equilibrio inestable

 Para MAri, en gratitud por su inspiración 


“no hay mutación en la estabilidad pero todo el mundo quiere descubrir la clave de la salud“

María José Giménez Bueno

Hay quien busca la estabilidad
como quien busca un puerto
del que no volver a partir.

Pero la Vida nunca hizo de la quietud
su morada.

Las estrellas arden.
Los bosques mudan.
Las células se renuevan.
El corazón late
porque nunca permanece igual entre un instante y el siguiente.

La Vida no busca la estabilidad.

Busca la estabilidad suficiente
para seguir mutando.

El árbol no permanece erguido
porque desafíe al viento,
sino porque ha aprendido a conversar con él.

El río conserva su identidad
precisamente porque no deja de fluir.

Y nosotros...

Nos enfermamos cuando confundimos
el equilibrio con la inmovilidad.

Porque todo equilibrio vivo
es una delicada negociación
entre aquello que permanece
y aquello que pide nacer.

Quizá la salud no sea un estado.

Quizá sea un arte.

El arte de sostener una forma
sin impedir que la Vida
continúe transformándola.

Por eso celebro el equilibrio inestable.

Ese que nunca termina de alcanzarse,
porque en realidad
no es un lugar.

Es una manera de pertenecer
al movimiento del mundo.

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